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La ansiedad y la dificultad para dormir son algunos de los problemas que suelen afrontar las personas con Trastorno del Espectro Autismo (TEA), que pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida tanto de quienes tienen esta condición como de sus familias. 

En tal sentido, en las líneas presentes estaremos hablando sobre esas alternativas que pueden ser aplicadas para ayudar a mitigar estas conductas desafiantes en personas con autismo.

Un estudio realizado en 2019 relacionado con este tema, indicó que casi el 80% de los niños con TEA en edad escolar tienen sueño interrumpido; problema que es dos veces más frecuente en pequeños con esta condición que en infantes neurotípicos. 

Investigaciones más recientes ya no hablan del 80 % sino del 86 %, siendo uno de los problemas más recurrentes que enfrentan las personas con autismo.

Se evidencia, además, que es una de las dificultades que aparecen en edades tempranas y se mantiene a lo largo de la vida de la persona con TEA.

¿Qué suele provocar la dificultad para dormir en las personas con autismo?

Los problemas del sueño, tanto en personas neurotípicas como con autismo, suelen acarrear consecuencias adversas para nuestra salud.

Estas pueden estar relacionadas con el estado de ánimo, memoria, rendimiento académico y funcionamiento diurno, repercutiendo así en el desarrollo de la persona y su calidad de vida.

Por este motivo, dormir bien es de suma importancia para todos los seres humanos; en especial si se trata de niños y adultos con autismo, pues esto permitirá que se desarrollen de la mejor manera.

Además, el sueño controla muchos mecanismos en el cuerpo que son fundamentales para una buena salud y bienestar en la persona, como los ritmos circadianos, que son los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de 24 horas.

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Estos procesos naturales responden principalmente a la luz y la oscuridad, y afectan a la mayoría de los seres vivos, incluidos los animales, las plantas y los microbios.

Un ejemplo claro de ritmo circadiano es el dormir en la noche y estar despierto en el día.

¿Cómo influyen los ciclos circadianos en el TEA?

Los ritmos circadianos pueden influir en las funciones importantes del cuerpo, como la liberación de hormonas, temperatura corporal y hábitos alimenticios, así como en el proceso digestivo.

Investigaciones recientes respaldan que existe una relación entre el autismo y la desregulación circadiana:

De hecho, los efectos principales pueden estar relacionados con un ritmo bajo de melatonina. 

Es por ello que se han llevado a cabo otros estudios en los que se evidencia que la melatonina puede mejorar la calidad y la duración del sueño de los niños con autismo.

Incluso, en la actualidad, se emplean preparaciones de melatonina de liberación lenta, tanto para ellos como para los adultos con TEA.

No obstante, es indispensable que se consulte con un médico especialista para el uso y administración adecuada de este suplemento.

Estas investigaciones han sugerido que las alteraciones del sueño pueden ser un indicativo principal de que se está ante un caso de autismo y no al revés, como se ha pensado durante años.

De corroborarse esta relación entre el sueño y el autismo, podríamos estar más cerca de la causa del autismo y, además, de encontrar nuevas formas de ayudar a las personas autistas que no responden a los tratamientos habituales.

Recomendaciones para manejar la dificultad para dormir 

Les traemos, a continuación, algunas estrategias y recomendaciones para mejorar el sueño de las personas con autismo. Algunas de ellas son:

La ansiedad y el TEA

En lo que respecta a la ansiedad, tenemos que decir que es una respuesta natural al estrés.

Sin embargo, las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) pueden experimentar ansiedad con más frecuencia e intensidad que las personas neurotípicas.

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Esta puede tener un impacto importante en la vida de las personas con autismo, interfiriéndose en su capacidad para comunicarse, interactuar con los demás, aprender, trabajar y dormir. Para manejarla adecuadamente, es preciso:

  1. Identificar los desencadenantes, es decir, los eventos que la producen, como cambios en la rutina, ruidos fuertes, lugares concurridos e interacciones sociales.
  2. Enseñar técnicas de manejo de la ansiedad como respiración profunda, relajación muscular, visualización y mindfulness .
  3. Terapias, cuentos como la cognitivo-conductual (TCC), que pueden ayudarles a identificar y cambiar los pensamientos y comportamientos negativos que contribuyen a la ansiedad.
  4. Medicamentos, que deben ser administrados bajo vigilancia médica, pues ellos conocen tanto los riesgos como los beneficios de ellos y, además, determinarán si es necesario su consumo.
  5. Apoyo social: las familias, amistades y profesionales son pilar fundamental para las personas con TEA, pues el apoyo y comprensión son vitales en estos casos.

Estas son sólo algunas de las alternativas que pueden considerarse al momento de ayudar a las personas con autismo a manejar la ansiedad y la dificultad para dormir.

Recomendaciones que, como reiteramos en cada una de nuestras publicaciones, deben ser guiadas y monitoreadas por especialistas en la materia.

Neymar