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diferentes culturas y contextos sociales

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo, cuya apreciación puede verse desvirtuada por las diferentes culturas y contextos sociales, pues hay patrones arraigados en cada país que pueden incurrir en diagnósticos errados. 

Antes de abordar este tema, es importante señalar que el TEA es una condición que se caracteriza principalmente por las dificultades en la comunicación social, interacción social y patrones repetitivos de comportamiento e intereses que presentan algunas personas. 

De acuerdo a las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que, en todo el mundo, uno de cada 100 niños tiene autismo. Aunque sólo es cifra media, pues se han percibido más casos de TEA en el mundo.

La OMS también asegura que, según lo que refleja la evidencia científica, esta condición se presenta debido a múltiples factores; entre ellos, los genéticos y ambientales.

De igual manera, estas investigaciones han determinado que vacunas como las del sarampión, paperas y rubéola no causan el autismo, como se pensó en algún momento. Estas evidencias muestran que el resto de las vacunas infantiles no aumenta el riesgo de tener TEA.

Pero, ¿cómo se presenta el autismo en las diferentes culturas y contextos sociales? A continuación, les ofrecemos información sobre ello.

El TEA en diferentes culturas y contextos sociales

Aunque el autismo es una condición “universal”, la forma en que se presenta puede variar dependiendo de las culturas y contextos sociales. Algunas de las discrepancias que se observan están asociadas a: 

diferentes culturas y contextos sociales

Estudios internacionales sobre autismo en diferentes culturas y contextos sociales

Alexandra Perovic, investigadora en psicología y lenguaje de la Universidad de Londres (UCL, por sus sigla en inglés), ha expuesto en diversos medios de comunicación como BBC Mundo que:

“La mayoría de los estudios sobre autismo han sido conducidos por países de Europa occidental y EE. UU., por lo que hay una inmensa parcialidad dentro de la comunidad de investigación”.

De hecho, se pensaba que el autismo estaba estrechamente relacionado con la cultura occidental, pero, además, con la modernidad. Se creía también que esta condición era inexistente en algunas regiones y cultura del mundo. 

No obstante, Perovic asegura que el desorden tiene una base biológica. “Por eso, podría esperarse que haya niveles de prevalencia similares en diferentes países”. A pesar de esto, existen diferencias significativas en el número de diagnósticos.

Un ejemplo de ello fue un estudio realizado, el cual arrojó como resultado el 2,6 % de prevalencia de autismo entre niños de Corea del Sur, cifra que representa más del doble de la proporción que se registra en Estados Unidos. Esto indica que el método y la subjetividad del médico puede condicionar la manera en que se interpreta el comportamiento asociado al autismo.

“Es muy probable que las diferencias culturales influyan en las tasas de diagnóstico de autismo en el mundo”, afirmó Perovic.

Ejemplos de cómo puede manifestarse el TEA en culturas distintas

Además de la parcialidad que puede haber en los criterios médicos, como lo indicamos anteriormente, también hay comportamientos que pueden camuflarse, crear confusión y hasta pasar desapercibida esta condición. 

En el caso de países como China, los niños deben mostrar respeto por los mayores en su actitud corporal y su comportamiento social. Mientras que, en occidente, no suele aplicarse esta costumbre de manera estricta.

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Los niños en Sudáfrica no suelen mantener contacto visual con los adultos, por considerarse irrespetuosos.

Y, para la medicina occidental, el hecho de que un infante no sostenga la mirada con otra persona representa una señal clave de que se puede estar ante un caso de TEA. 

Ante estas ambigüedades y subjetividades, “Nature”, revista científica, hizo hincapié en que en el diagnóstico de esta condición no se deben considerar los comportamientos culturales, pues perjudica la veracidad del mismo.

“El estudio del autismo en el mundo debe tener en cuenta una variedad de normas de conducta en diferentes sociedades”, indicó la autora de ese artículo, Sarah DeWeerdt.

¿Qué hacer para obtener un diagnóstico correcto ante los desafíos culturales?

Sin lugar a dudas, las diferentes culturas pueden tergiversar un diagnóstico de TEA, por lo que los especialistas recomiendan que las evaluaciones se realicen de manera personalizada y detallada.

Courtenay Norbury, médica y psicóloga de la Universidad Royal Holloway de Reino Unido, asegura que para resolver el dilema cultural en el diagnóstico del autismo habría que extender el tiempo de evaluación a la persona con TEA y, en el caso de hacerse estas investigaciones fuera del país de origen, estudiar los patrones típicos de los vínculos sociales de esa población.

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“La idea sería ver qué tipo de interacciones ponen a los niños en desventaja y causan estrés en la familia”, precisó Norbury.

El especialista también agregó que la clave está en expandir las fronteras de la investigación en prácticas como la etnografía de campo y los trabajos en los que confluyen investigadores de varias culturas.

“Nuestras exploraciones con el autismo en diferentes culturas son bien intencionadas, pero años de investigación en EE. UU. y Europa nos han llevado a pensar en síntomas que asumimos que son universales”, destacó Norbury.

Indiscutiblemente, un tema a considerar por los especialistas en el mundo, pues con un diagnóstico adecuado se pueden aplicar las estrategias y tratamientos correctos en pro de la evolución y desarrollo de quienes tienen esta condición.

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